Tomando el Toro por los cuernos…

 

 

¿Quién soy, y porque escribo? Nací en la Habana en Junio 1959, un auténtico hijo de la revolución Cubana, habiendo nacido en los meces de su inicio en el poder, hijo natural de panadero y una profesora universitaria, católicos, mi padre, Caballero Católico y mama de la Acción católica and Juventud católica, fueron opositores de el régimen de Batista. Soy nieto de Españoles, Cubanos, y si, Americano. Mi abuelo maternal, soldado americano, llego a Cuba durante el tiempo de Teddy Roosevelt, parte de las fuerzas voluntarias Americanas que lucharon por la independencia de Cuba. Se enamoró de su cubanita, mi abuela, y se quedó (aplatanado), criando 7 hijos cubanos que también sirvieron a la Republica, algunos en las marina y fuerzas armadas. Fue amigo de José Martí Jr., fundo el cuerpo de señales de la nueva república,  y murió coronel del ejecito cubano en 1931. Sue hija menor, mi madre, murió el 15 de Octubre de este año, 2017. El fallecimiento de esa gran dama inicio en parte mi deseo de empezar este “Blog” que lo he estado contemplando desde hace mucho tiempo.  ¿Pero por qué escribir?

 

Soy de aquellos que se identifican como exiliados, cubanos expatriados, saliendo de Cuba de una edad tan tierna (2 años) que no llevo conmigo ninguna memoria de la patria que me dio vida. ¿Y me pregunto, que tengo yo que contribuir o platicar sobre el futuro de esa Cuba ocultada de mi memoria por el tiempo, y despendida de mí por la política y 90 millas de mar caribeño?  ¿Qué puedo decir desde esta distancia, sin haber cargado con el yugo de los últimos 58 años, siendo mucho más americano que cubano por tiempo, experiencia, cultura, and fe religiosa practica? ¿Me queda solo el papel de iconoclasta o tengo algo más personal, práctico y cotidiano que compartir sobre el proceso evolucionario al que entra mi patria nativa y mis hermanos y hermanas isleños?  “Para descubrir nuevos continentes, hay que atreverse despedirse del puerto” pues la mejoría requiere cambio, y la perfección requiere cambio a menudo.

 

Pero Cuba, auto-identificada como revolucionaria, me parece trabada en tiempo, 1959, y de ahí no se ha movido mucho. Sin permitir disidencia, ni voces contrarias, ni metodologías para considerar, ni platicar conceptos y cambios sociológicos contrarios al dogma oficial,  pierde vientos refrescantes y revolucionarios que pudieran transformar y mejorar la vida cotidiana del pueblo. Es, desde mi punto de vista, una falta de fe en la inteligencia natural, genio, corazón y espíritu creativo del pueblo.  Me parece que son las instituciones establecidas que temen las ideas y metodologías nuevas, mientras que al pueblo que va evolucionando, a lo que temen son las ideas viejas. Los desafíos cotidianos y modernos no se pueden solucionar con ideas y metodologías anticuarias, o como compartió Albert Einstein, “No podemos solucionar nuestros problemas con la misma manera de pensar con que creamos los problemas.”

 

 

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